La verdadera historia de la escultura “Yo Irapuato”

Mucho se ha dicho sobre el monumento “Yo Irapuato”; cuando se inauguró, en junio del 2018 llovieron las criticas y mofas a esta escultura.

Coloquialmente se le ha nombrado “El ironman irapuatense”, “El robocop” o “El mono grandote del cuarto cinturón”; en fin, la creatividad de los irapuatenses es muy amplia y seguramente existen otros apodos más.

Sin embargo, muy pocas personas saben el hermoso significado que tiene esta escultura, la cual fue especialmente construida para los irapuatenses.

Es el vigilante eterno del Cuarto Cinturón, es el “corazón fresero’ del estado y el país; pero también es el recuerdo amargo de la violencia que no distingue entre buenos y malos.

Daniel Rico Patiño, un artista autodidacta guanajuatense,  realizó esta obra junto a su hijo, quien fue asesinado 3 meses antes de la revelación, víctima de la inseguridad y violencia por la que atraviesa el estado y el país.

Contrario a una sociedad en decadencia, en ‘Yo Irapuato’ él y su hijo plasmaron la grandeza del ser humano en una obra impresionante.